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La eliminación de material en la rehabilitación sostenible.

La eliminación de material en la rehabilitación sostenible.

¿Cuáles pueden ser algunos de los elementos que se pueden encontrar en una rehabilitación sostenible de un edificio?

Existen numerosas prácticas usadas durante décadas de construcción masiva que no siempre han observado las mejores prácticas o las más seguras a largo plazo. A veces porque las repercusiones de los materiales no se han encontrado hasta años después y ahora se les está poniendo remedio, otras, porque eran los materiales que había en ese momento o formaban parte de la filosofía de construcción, diseño, etc., que en ese contexto se desarrollaba.

Se pueden encontrar, a la hora de realizar una rehabilitación sostenible  esa serie de materiales que habrá que remover en la medida de lo posible, algunos de forma obligatoria y otras para disponer en su lugar otros más sostenibles y que ayuden a reducir la huella de carbono de la construcción.

Radón: es un gas bastante pernicioso y radiactivo y que muchas veces está presente en determinados tipos de suelos, evaporándose lentamente y pudiendo afectar a la salud.

Amianto: que fue un material muy popular en las pasadas décadas y solo después de graves casos se ha determinado que provoca asbestosis y efectos aún peores, teniendo en cuenta que se desprende en forma de partículas diminutas que se pueden aspirar.

Pinturas y barnices: algunas de las cuales por su composición tanto por metales pesados como fenoles, formaldehídos, benceno, etc., producen efectos en la salud y puede afectar a todo el lugar, como es el caso del “Síndrome del edificio enfermo”.

Plástico: Material procedente del petróleo, el cual a pesar de que supone alto consumo de energía en la fase de producción y contaminación en su elaboración, tiene grandes aplicaciones en el sector de la construcción (estabilidad, ligereza, resistencia y asilamiento). No obstante, su tardanza en descomponerse (entre 100 y 1.000 años)  unido a sus características de producción y a su alto empleo en la construcción hacen que nos obliguemos a darle una segunda vida, como puede ser la realización de casas hechas con plástico.

Aislantes: los más utilizados en construcción son las espumas en forma de panel o de proyectado que al ser causantes de la reducción de la capa de ozono, los CFC se reemplazaron por otros productos que, a pesar de no afectar la capa de ozono, provocan el calentamiento global.

 

Pero de los aislantes tradicionales, han surgido otras alternativas más sostenibles, denominados aislantes naturales, como son la celulosa, el corcho o el cáñamo, que no afectan a la capa de ozono ni al calentamiento global.

Remover esos materiales, desecharlos con garantías y sustituirlos por otros sostenibles es un desafío de la construcción sostenible, concienciada, cuando se trata de rehabilitar edificios antiguos.

sostenibilidad edificios

El compromiso de lo sostenible

El mundo es un lugar que tenemos que compartir entre todos, eso está claro. Vivimos juntos en él.

En muchas ocasiones, durante nuestro periplo vital, nos toca vivir en edificios construidos en otros tiempos, con otros objetivos en mente, y uno de ellos, desde luego, no era la sostenibilidad. Aunque ahora se demanden los certificados de eficiencia energética hasta para el alquiler, no quiere decir que el edificio en sí, que pude tener fácilmente veinte o treinta años, esté preparado para ello.

Por supuesto los beneficios de un edificio sostenible no se pueden implementar totalmente en una construcción de estas características, pero sí podemos hacer que poco a poco se conciencien tanto vecinos como propietarios (no siempre son los mismos), para introducir pequeños cambios, para luchar poco a poco hacia el compromiso con lo sostenible.

Este compromiso se puede alcanzar gracias a las rehabilitaciones que tarde o temprano hay que acometer, de manos de una empresa que tenga como objetivo no solo rehabilitar el edificio en sí, sino además, hacerlo sostenible.

Y es que es esta sostenibilidad lo que nos supone es un compromiso hacia el futuro. Ya vivamos en un edificio que lo es tanto como en uno que no y queramos llevarlo hacia esa senda con una rehabilitación, el coste monetario a afrontar supondrá solo el menor de los males si no se rehabilitara. Porque queremos lo mejor para nosotros y para nuestro entorno, y ese compromiso en lo energético, en lo práctico y útil, en lo sostenible, es lo que nos puede orientar a hacer las cosas cada vez un poco mejor.

Porque al final, el mundo es el lugar que tenemos que compartir entre todos. Los que están y los que estarán. Y, sinceramente, un edificio sostenible, al final, es un lugar más fácil donde vivir.