certificado qsostenible para edificios

Certificación QSostenible para tu edificio. Lo que debes de saber

La certificación QSostenible es una garantía de la edificación sostenible, garantizando igualmente los beneficios de que esta le aporta.

Pero, cómo podemos conseguir esta certificación QSostenible?

Imaginemos que contamos con un local o edificación al que vamos a someter a una reforma y sobre el que queremos certificar su grado de sostenibilidad. Podemos realizarlo de dos formas diferentes:

  • CONSULTORÍA + CERTIFICACION: Se puede realizar una consultoría previa a la certificación.

En este caso lo que se realiza es aplicar la norma de certificación QSostenible al proyecto de reforma para ver qué debilidades o aspectos hay que corregir para que se adapte y pueda garantizar la obtención del certificado. El certificado establece unas puntuaciones y superando la mínima se puede obtener una certificación, pero el verdadero objetivo sería siempre aspirar al mayor nivel de certificación posible para acreditar el máximo grado de responsabilidad sostenible.

  • CERTIFICACIÓN: La certificación se puede realizar directamente sobre la reforma del local o edificación.

La certificación se realiza mediante una auditoría de certificación, la cual se lleva a cabo una vez tengamos la obra de reforma o de nueva construcción realizada. Durante la auditoría de certificación se va realizando una inspección exhaustiva de la edificación respecto de todos y cada uno de los puntos de la norma QSostenible que otorgan la certificación, verificándose y comprobándose.

¿Cómo?

Estos puntos o criterios de la norma se clasifican en siete grandes grupos, a través de los cuales analizamos tanto el entorno donde se encuentra la instalación a certificar, como cada una de las partes de la edificación, como son entre otros:

  • optimización de luz natural.
  • condiciones de aislamientos de la edificación y materiales empleados para este aislamiento.
  • características de los vidrios y de la carpintería empleada.
  • particiones interiores.
  • huecos de
  • existencia de lamas u otras formas de minimizar la incidencia de los rayos solares en época estival (voladizos o arquitectura textil).
  • revestimientos en pavimentos y paramentos verticales.
  • pinturas empleadas, características de eficiencia energética (tanto para climatización, como para alumbrado y equipos en general).
  • diseño de la propia instalación de estos sistemas.
  • medios empleados para economizar o reutilizar los recursos hídricos de la propia instalación.

 

Todo ello, se va revisando otorgando una puntuación dependiendo del grado de cumplimiento de cada uno de los criterios.

Si la puntuación alcanza un valor mínimo, se podrá proceder a la certificación y en caso contrario se aportan una serie de mejoras inmediatas a llevar a cabo para poder llegar a certificar la instalación.

 Una vez que la instalación cumple con los mínimos exigidos por la norma QSostenible, se entrega el certificado y la placa acreditativa de la certificación QSostenible y en el grado obtenido, garantizando que esa edificación es sostenible.

rehabilitación sostenible de edificios

La rehabilitación sostenible de edificios.

Como comentamos en el post anterior del Síndrome del edificio enfermo, la solución pasa por la rehabilitación sostenible de edificios. En un país donde el parque de edificios excede fácilmente los 30 años, no decimos que todos los edificios produzcan el síndrome, pero sí que pueden mejorar sus instalaciones, tanto de viviendas como de espacios de trabajo, acometiendo una serie de obras y reformas de perspectiva sostenible.

¿En qué consiste la rehabilitación sostenible de edificios? Consiste en un primer lugar, en una concienciación. Una concienciación sobre el propio edificio, su estado, observar su consumo, sus gastos, ver cómo está iluminado, si saca partido a la iluminación natural, ver si resulta cómodo a los que trabajan o viven en él. La concienciación, es el primer paso.

¿Qué proporciona la rehabilitación sostenible de edificios? Números (en función del caso):

  • Ahorro de entre el 5 y el 20% en el consumo de energía.
  • Disminuye entre un 25 y un 25% las emisiones de CO2 del edificio.
  • Ahorros de consumo de energía por local o vivienda de muy considerable cantidad (aquí hablamos de a partir de 500€, aunque no generalizamos, también depende de cada edificio y sus características).

Para hacer y conseguir todo esto se acometen varias partes en la intervención:

  • Reducir la demanda energética del edificio, atendiendo a su ubicación, sus necesidades, su orientación. Para ello se mejora el aislamiento térmico, fachadas y cubiertas, ventanas y puertas.
  • Remoción de los elementos que pueden producir síndrome del edificio enfermo y que tienen mucho que ver con los elementos utilizados anteriormente en su adecuación o construcción.
  • Mejora de las instalaciones y equipos, buscando aquellos certificados en eficiencia energética.
  • Implantación de energías renovables en lo posible.

Cada edificio es distinto, fue construido con una idea y una intención y sus necesidades variarán enormemente. Es nuestra responsabilidad valorar eso y ver qué necesidades existen en ellos para poder mejorar con una rehabilitación sostenible de edificios la calidad de vida de aquellos que están en él, garantizando la funcionalidad del propio edificio y su validez extendida en el tiempo sumando las nuevas garantías para sus habitantes.

El síndrome del edificio enfermo

No estamos hablando con este término de “síndrome del edificio enfermo” de un edificio que evidencia mal estado. No son estas fotografías artísticas de lugares abandonados o espacios decrépitos a los que les falta parte del techo y donde se cuelan adolescentes a hacerse fotos para Instagram.

No, estamos hablando de algo muy real. De edificios que afectan a tu salud. Por síndrome del edificio enfermo a un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en espacios cerrados, tal como lo define la OMS.

¿En qué se traduce eso? Realmente, ¿puede la configuración y construcción de un edificio afectarme en mi salud? Pues los estudios demuestran que sí. Los edificios de finales del siglo XX, sobre todo a partir de 1.973 con la crisis del petróleo fueron construidos para ahorrar energía. Ese ahorro de energía se traducía en hermetizar superficies, con ventanas y puertas más eficaces a la hora de aislar del exterior, entre otras cosas. Al aislar los interiores hay que crear tomas de aire que no siempre se colocaron en los lugares idóneos. A todo esto la tecnología de la época estaba fuertemente dominada por ciertos materiales que producen residuos y tienen consecuencias sobre la salud.

El síndrome del edificio enfermo se desata no solo por el aire con mala ventilación sino que además la descompensación de temperaturas, las partículas en suspensión en espacios cerrados y los gases y vapores químicos, además de los bioareosoles crean un cuadro de enfermedad casi crónica en los que viven o trabajan en esos lugares. Estamos hablando de pinturas, enmoquetados, rejillas de ventilación, de aires acondicionados salvajes sin regulación de climatización que producen grandes contrastes, la mala acústica, la iluminación, la falta de ergonomía… Todo eso se traduce en malestar, en jaquecas, náuseas, mareos, resfriados persistentes, en irritaciones de la piel, de los ojos, en alergias y en no menor medida, en una repercusión en el ánimo y la motivación de los trabajadores del lugar.

Y es ahí donde interviene la sostenibilidad y la rehabilitación de edificios para hacerlos sostenibles. Leyendo todo lo anterior se puede deducir qué es lo que se puede hacer para mejorar el espacio de trabajo, que no siempre se queda en un papel de “mejorar las instalaciones”: es una apuesta por mejorar la vida de los que trabajan o habitan ese lugar. Y esa sostenibilidad no es solo “llevarse bien con el medio ambiente”, es preocuparse por la salud, la huella de carbono, por el entorno, por el mundo, y por ti.

iluminación sostenible

La iluminación sostenible.

De un tiempo a esta parte se ha venido produciendo un cambio progresivo en nuestros hogares hacia una iluminación sostenible y más coherente. Los cambios de las bombillas incandescentes cuya mayor carga de trabajo producía calor en lugar de luz ha ido mutando poco a poco hacia esa iluminación que, hoy por hoy, está cada vez más en todos los hogares que es la halógena regulable y la LED. (Estas últimas llamadas a sustituir a las anteriores en breve).

Este tipo de iluminación sostenible, además de cansar menos la vista, es más eficiente llegando a ahorrar hasta un 80%  menos de energía y su funcionamiento es similar al de un fluorescente, a los que, por ende, también están sustituyendo.

En las reformas de edificios sostenibles se sustituyen esas luces que están a diario encendidas en porterías y pasillos por otras que, además de LED o halógenas, actúan con el principio de eficiencia de encenderse cuando es necesario. Es cuestión de darse cuenta. Poco a poco damos pasos hacia esa sostenibilidad, y en la rehabilitación de edificios con visos de sostenibilidad y obtención de certificados energéticos nos encontramos que al pisar el portal, fresco y oscuro, se enciende una luz blanca que ilumina todo el espacio sin sombras difusas y que se apaga en cuanto abandonamos el lugar.

Además, esas luces, en función de la orientación, siguiendo el ejemplo, del portal, se encenderán cuando sean necesarias, sobre todo si el lugar cuenta con iluminación natural durante algunas horas del día, lo que hace innecesaria la luz hasta que empieza a oscurecer.

En los hogares eficientes, la iluminación sostenible es similar. De por sí un hogar eficiente ha tenido en cuenta su orientación a la hora de situar ventanas y zonas de iluminación, a la par que se protege a los habitantes del interior con filtros en las ventanas para eliminar la radiación UV y también el calor o el frío. La luz, que se puede encender a voluntad, será realmente necesaria cuando la natural decrezca y ya no tan necesaria en cualquier momento del día como en edificios que no tengan en cuenta los principios de sostenibilidad.

Aun siendo necesaria, porque algunos edificios, debido a su construcción original, orientación, construcciones aledañas, etc., no proporcionen suficiente iluminación natural, es bien seguro que sustituyendo las lámparas incandescentes y fluorescentes por LEDs y halógenos regulables, podremos proporcionar una agradable iluminación a todas nuestras estancias, además de ahorrar en la factura de la luz.

Esto es así tanto que las farolas de plasma y de sodio están siendo sustituidas en las ciudades por farolas led de luz blanca que dan una iluminación mayor con menor coste, deshaciéndose de los tonos anaranjados que inundaban las ciudades al anochecer por otro tono más coherente y agradable a la vista y menos contaminante lumínicamente.

La iluminación sostenible es, en definitiva, una forma de iluminar nuestras vidas de forma más respetuosa y amigables con el medio ambiente por todo lo que implica, no solo para nuestro bolsillo, sino, también, por el coste de producción energética.

Y así, iluminas mejor tu vida y de los que te siguen.

oficina sostenible

Cuando trabajas en una oficina sostenible.

Hace un día de calor tremendo y la ciudad arde. Multitud de motores de aires acondicionados temblequean en las fachadas y aumentan la temperatura. Pero giras a la izquierda y llegas hasta el complejo de edificios en los que se encuentra la oficina.

La oficina se encuentra en un edificio sostenible y destaca entre los demás edificios: en sus cercanías hay jardines y fuentes de agua reciclada, y la temperatura desciende notoriamente al llegar hasta la entrada.

Ya en su puesto, lejos de los cubículos de los edificios de oficinas habituales que lo que buscan es siempre la máxima eficacia en el trabajo, dejando aspectos como la comodidad y el equilibrio persona/entorno de lado, en un segundo plano, la oficina donde ha entrado a trabajar hace poco es un espacio amplio y diáfano, con mesas distribuidas para que les de la mejor iluminación pero sin que llegue a estorbar, y desde la que puede ver tanto la explanada del exterior, matizada por los filtros de los cristales aislantes, que no dejan que el calor y el frío entren con toda su crudeza, y a la vez es un espacio no solo de trabajo, sino de producción eficiente, puesto que es cómodo y se puede trabajar sin las agobiantes luces frías fluorescentes o el sol entrando a raudales.

En la oficina no solo se cuida que el aire siempre sea fresco y haya buena ventilación, sino que además se favorece, con una estructura más libre de la organización del trabajo y los puestos el intercambio de ideas y la colaboración, con sofás y varias mesas informales de reunión, sin lugares fijos, para poder llevar el ordenador portátil donde te apetezca trabajar. Y es que así, es mucho más fácil. Te dan ganas de quedarte más tiempo.

Se tardó un tiempo en adaptarla, no fue de un día a otro. No fue crear un espacio libre y diáfano de la noche a la mañana sino que empezó por deshacer esa estructura heredada de la Teoría de la Organización del Trabajo a la de trabajar con personas, a la de que el trabajo, que no es la recogida de basuras, que no es la creación de jardines haga pensar igualmente en ello.
También se hizo una reforma en profundidad, sustituyendo hasta la pintura de las paredes por otra libre de plomo y otros agentes que podían influir en la salud.

Cada vez más se potenció el trabajo contra la nube, eliminando el papel en lo posible, utilizando tecnología, optimizándola para que el consumo eléctrico fuera menor, poniendo lugares de reciclado, porque, en el fondo, no cuesta nada.

Todo empieza por un gesto, pero un solo gesto puede desencadenar una reacción a mejor, incluso en un lugar como el entorno de trabajo.

Porque la inversión de hoy en esa sostenibilidad, piensa, son los réditos de mañana, es asegurar que un poquito más se ha conseguido y que poco a poco se puede cambiar.

construcción sostenible en Granada

Construcción sostenible en Granada

Construcción sostenible en Granada

Granada es una ciudad antigua, eso es sabido, y parece que, de entrada, viendo esa antigüedad, viendo esas construcciones, palacios, edificios históricos, no hay tanto sitio para la construcción sostenible. Saliendo al exterior de Granada, en los barrios aledaños al centro (como toda ciudad, no se limita a su casco histórico), la construcción sostenible en Granada es más que viable y tiene mucho que aprovechar de su magnífico entorno.

Es cierto que, como en muchas ciudades, ya hay edificios que más que construcciones sostenibles necesitarían reformas de edificios para la sosteniblidad, eso es indudables. Bloques de casas de los años 70 y 80 que no están pensados para ese concepto que es la construcción sostenible, y una arquitectura urbana poco dada a ello.

Pero, sin embargo, esta construcción sostenible sí sería más deseable en la obra nueva, permitiendo crear una nueva extensión del concepto de ciudad con lo que ello implica. La construcción sostenible permite no solo crear una edificación, sino imbuir el entorno de una filosofía responsable distinta, más consciente de lo que nos rodea (y Granada es un enclave maravilloso a nivel ecológico). Esas construcciones sostenibles en Granada redundarían en un beneficio no solo medioambiental sino para la salud de las personas y vecinos. La revolución de lo sostenible empieza por un solo edificio, podríamos decir, que muestre a los demás todo lo que se obtiene de un uso sensato de los recursos, permitiendo la rehabilitación de edificios en clave sostenible, de alrededor, para crear una sinergia mutua, con sus zonas verdes habilitadas y los claros beneficios que aporta para la vida a su alrededor.

La construcción sostenible en Granada puede ser simplemente un primer paso, un inicio de un camino con el que acercar estos conceptos a la forma de planificación urbana actual y a la conciencia social, porque es un compromiso para el futuro.

bosque urbano

Bosques urbanos y sostenibilidad en la ciudad.

Concienciarse sobre los edificios sostenibles es el primer paso. Tener la suerte o procurar vivir en uno, es un paso más hacia la participación activa  o pasiva en los proyectos de sostenibilidad. No solo por el ahorro que supone vivir en ellos, sino también por el compromiso: al apostar por reducir la huella de carbono se presenta la oportunidad de continuar con actos como el reciclado, la responsabilidad hacia el medio ambiente y la apuesta por una ecología urbana mejor.

Varias veces se ha alertado sobre las boinas y la capa de contaminación que se producen en las grandes ciudades. Y no son pocos los proyectos que apuestan por combatirla, más allá de regulando el tráfico, con ese principio que los edificios sostenibles propugnan en su arquitectura: incluir los espacios verdes en su estructura.

Porque un edificio sostenible aprovecha la presencia del jardín, como hemos visto en otro post, con diversos fines, desde el desestresante a las razones prácticas como la protección contra el viento o la disminución de las temperaturas en verano; máxime utilizando formas sostenibles de cuidar ese jardín como el uso de aguas grises y de lluvia para su mantenimiento o la creación de espacios xerófilos.

Y en las ciudades puede hacerse (y en algunas ya se está haciendo) lo mismo con la presencia de más zonas verdes. Pero no zonas verdes cualesquiera: muchos lugares están abogando por la presencia de bosques urbanos que realmente contribuya a suponer un nuevo pulmón para la urbe. En las últimas noticias pudimos ver cómo la presencia de zonas verdes redujo la contaminación de CO2 en Madrid de forma cuantificable.

Apostar por esos bosques urbanos es expandir el concepto de sostenibilidad de los edificios responsables hacia la urbe, hacia un futuro mejor en el que ese compromiso sea la norma, para poder dejar algo hermoso a nuestros descendientes que puedan heredar y disfrutar sin preocuparse de si el aire se podrá respirar.

sostenibilidad

¿Por qué seguir hablando de sostenibilidad?

Quienes sigáis el blog os habréis dado cuenta de que no dejamos de hablar de sostenibilidad. En edificios, estructuras urbanas, incluso en empresas; en construcciones nuevas y en adaptación sostenible de edificios antiguos que no fueron creados con esa perspectiva (y sobre lo que estamos, además, preparando otro post que se centre en ello).

¿Por qué seguir haciéndolo? UC10 es una empresa de construcción, pero también es una empresa comprometida con la sostenibilidad. Y entendemos que seguir hablando de ello no es solo una muestra de compromiso sino también una forma de intentar concienciar, de mostrar que se puede, y que se puede a todos los niveles; desde el micro, que es tu entorno inmediato, hasta el macro que es tu universo de vida.

Porque si podemos hacer edificios sostenibles, e incluir mejoras en edificios que no lo son para dar pasos hacia un entorno mejor, las propuestas sobre hacer las propias ciudades más sostenibles son inevitables. Nuestro entorno nos define, y no queremos que una boina de contaminación nos defina como seres contaminantes y totalmente irrespetuosos.

El devenir de la historia ha convertido las ciudades en lo que son hoy, eso es indiscutible, pero el siempre ha sido así no es una excusa. Hasta las ciudades sumerias tenían espacios verdes (los famosos jardines colgantes), además de que los jardines y las zonas refrescadas para bajar la temperatura y las estructuras como los compluvios romanos eran muestra de un entendimiento de todo lo que se podía hacer para vivir de una forma mejor. Y ha llegado nuestra oportunidad de hacerlo, de contribuir, de transformar lo que hay a nuestro alrededor con un compromiso por la sostenibilidad.

Porque una ciudad con presencia verde, de bosques urbanos, son una gran imagen, y luchar por ello siempre vale la pena. A fin de cuentas, es lo que queremos dejar para las generaciones venideras: un lugar habitable y que pueda perdurar, dejando de lado la cultura de lo desechable hacia la integradora visión de construcciones responsables que aporten calidad de vida y ayuden a curar el lugar donde vivimos. Solo tenemos uno, y hasta el acto más pequeño, ayuda. Y a UC10 le gusta aportar su grano de arena. Con hechos y con palabras. ¡Y con certificaciones QSostenibles, que apoyen ese compromiso!

jardines sostenibles

La importancia del jardín en la edificación sostenible

El jardín, ese espacio verde en una edificación comprometida con la sostenibilidad tiene un propósito claro, un motivo por el que enclavarlo en ella y aprovechar los beneficios que pueden traer consigo, y que se deben contemplar tanto en una edificación de obra nueva como en una rehabilitación que se encamine hacia ese compromiso con la sostenibilidad.

Esos beneficios son:

Control de la temperatura del edificio: la presencia de plantas y zonas verdes influye en la absorción de radiación por parte de ciertas zonas del edificio, contribuyendo a la reducción de temperatura con el efecto de sombreamiento, sobre todo en zonas donde el sol dé de lleno, produciendo así un alivio de la temperatura y reduciendo la necesidad de la activación de sistemas acondicionados y además reducen las pérdidas energéticas. En invierno, además, reduce la velocidad de impacto del viento sobre la fachada, por lo que contribuye al ahorro energético.

Mejora la calidad del aire circundante: como efecto derivado de la fotosíntesis los jardines circundantes ayudan a purificar el entorno  al absorber el CO2 y producir oxígeno. Disponer de un jardín sostenible es también una mejora para las personas con problemas respiratorios para con la polución ambiental.

Un jardín que puede además ser alimentado con agua de lluvia y suponer incluso el reciclaje de las aguas grises filtradas contribuye a la sostenibilidad del edificio y al mantenimiento de su entorno, colaborando ecológicamente además de aportar soluciones y beneficios con su presencia.

Estos jardines se han visto mejorados gracias a técnicas como el jardín vertical o a su implementación en las azoteas, donde se convierten en un lugar de esparcimiento y aporte de color frente al habitual entorno con poca o nula utilidad de estas superficies de los edificios.

Un jardín puede suponer una gran diferencia en un edificio, en definitiva, para su mejora, y la mejora de la calidad de vida de sus ocupantes.

sostenibilidad edificios

El compromiso de lo sostenible

El mundo es un lugar que tenemos que compartir entre todos, eso está claro. Vivimos juntos en él.

En muchas ocasiones, durante nuestro periplo vital, nos toca vivir en edificios construidos en otros tiempos, con otros objetivos en mente, y uno de ellos, desde luego, no era la sostenibilidad. Aunque ahora se demanden los certificados de eficiencia energética hasta para el alquiler, no quiere decir que el edificio en sí, que pude tener fácilmente veinte o treinta años, esté preparado para ello.

Por supuesto los beneficios de un edificio sostenible no se pueden implementar totalmente en una construcción de estas características, pero sí podemos hacer que poco a poco se conciencien tanto vecinos como propietarios (no siempre son los mismos), para introducir pequeños cambios, para luchar poco a poco hacia el compromiso con lo sostenible.

Este compromiso se puede alcanzar gracias a las rehabilitaciones que tarde o temprano hay que acometer, de manos de una empresa que tenga como objetivo no solo rehabilitar el edificio en sí, sino además, hacerlo sostenible.

Y es que es esta sostenibilidad lo que nos supone es un compromiso hacia el futuro. Ya vivamos en un edificio que lo es tanto como en uno que no y queramos llevarlo hacia esa senda con una rehabilitación, el coste monetario a afrontar supondrá solo el menor de los males si no se rehabilitara. Porque queremos lo mejor para nosotros y para nuestro entorno, y ese compromiso en lo energético, en lo práctico y útil, en lo sostenible, es lo que nos puede orientar a hacer las cosas cada vez un poco mejor.

Porque al final, el mundo es el lugar que tenemos que compartir entre todos. Los que están y los que estarán. Y, sinceramente, un edificio sostenible, al final, es un lugar más fácil donde vivir.